Corría el año de 1786 cuando Petronila Paula quedó embarazada de su patrón, un esclavista español que compraba negros en el puerto de Cartagena y que se encargaba de distribuirlos por todo el nuevo Reino de Granada, a tal precio que se convirtió en uno de los hombres más ricos, respetados y temidos. La mujer sabía que el “blanco” la buscaba tan solo porque el negocio estaba en declive, y entonces debía preñar a sus esclavas para así obtener mano de obra gratis, un esclavo más a su lista de séquitos y una inversión que en pocos años se multiplicaría por veinte. Petronila era una mujer valiente en su país (una lejana nación junto al mar en el continente africano llamada Guinea), además de orgullosa de su raza y estirpe por eso, y a sabiendas de la suerte que le esperaba al hijo que se movía en su barriga, decidió resistir, decidió enfrentar a su amo y tomó la más dolorosa de todas las decisiones: se provocó un aborto.
La mujer nunca se repuso del dolor, aunque supo que había hecho lo correcto, de esa manera le había dado la libertad a su hijo, de la que ella había sido privada.
Doscientos dieciocho años después llega a Colombia otro barco cargado con negros de Guinea Bissau, ya no son esclavos, ya no son vendidos, arriban con su cabeza llena de ideas y con el corazón pletórico de frustraciones y alegrías, al igual que Petronila, éstos descendientes mantienen la valentía y el orgullo con lo cual han logrado enfrentar la violencia y pobreza que ha azotado a su nación africana, con la misma altura que la esclava enfrentó a su amo.
Cinco personalidades llegarán a nuestra nación con miras a compartir experiencia sobre estrategias de trabajo en una situación de inestabilidad política y de conflicto permanente, los problemas socioeconómicos de las comunidades de base, las dinámicas de desarrollo en las zonas rurales y la biodiversidad biológica y cultural, en un intercambio de experiencias llamado “De sur a sur”. No viene de Europa ni de Norteamérica por lo que no llegarán con recetas, con ayuda humanitaria ni con montones de dólares, a cambio vendrán cargados con una maleta pletórica de afinidades a partir de las cuales las comunidades que visitarán (costa Pacífica, Urabá antioqueño, Caldas, Medellín y Cali) podrán retroalimentarse con la experiencia emanada desde la adversidad.
La Fundación Swissaid es la anfitriona de estos huéspedes de honor, nos gustaría que usted fuera testigo de este encuentro y que entre todos reescribiéramos la historia.
Todos tenemos algo de Petronila, todos tenemos algo de africanos, algo de suicidas, de libertarios y soñadores.

