Con el intercambio de conocimientos, De Sur a Sur, promovido y efectuado por la organización Swissaid, se busca que diferentes pueblos del planeta en condiciones similares se acerquen, con el ánimo de estrecharse, compartir conocimientos y alimentarse mutuamente.

 

El turno, en esta oportunidad, le corresponde al pueblo africano de Guniea Bissau, que se hace presente en Colombia con cinco delegados, quienes desde el pasado cinco de agosto se encuentran en nuestra nación.

 

La primera región visitada fue la comunidad negra del río Calambre, Buenaventura, con quienes los visitantes se identificaron plenamente en vista de que comparten una situación similar, que ha desencadenado luchas afines respecto a la reivindicación de sus derechos.

Los puntos de encuentro resaltaron a la vista: rasgos similares, música, comidas parecidas y todo un legado histórico que manifiesta la estrecha y otrora relación que une como hermanos a estas comunidades negras.

 

Sambi Seck, coordinador de la oficina de Swissaid en Guinea, nos hace participe de sus impresiones:

 

Al cabo de más de trescientos años de que los primeros miembros de su país llegaran como esclavos a Colombia, ¿cuál es su impresión?

 

Encontramos elementos muy valiosos que seguro provienen de mi país. Por ejemplo, Balanta es una etnia mayoritaria en Guinea y Aqum es un apellido. Somos una misma familia que nos separa la esclavitud, pero las manifestaciones socioculturales son casi idénticas.

 

Luego de escuchar a las mujeres y hombres en el río Cajambre, ¿qué lectura puede hacer?

 

Observamos que son comunidades con muchos problemas que se han venido apropiando del medio a partir del cual están construyendo su soberanía. También advertimos una enorme ausencia del Estado que ha sido llenada por las comunidades, gracias al acompañamiento de Swissaid Colombia, entidad que ha hecho un buen trabajo, tanto que si en este momento se retirara del proceso del Cajambre, las comunidades continuarían en su lucha contra el olvido y el desprecio. Eso es muy valioso. Si el gobierno tuviera una visión a largo plazo, apoyaría a esas comunidades porque, entonces, sabría que el futuro también se construye con los excluidos.

 

¿Qué implica ese abandono estatal?

 

Que las comunidades están embarcadas en procesos de supervivencia y nada mas que eso, y por lo tanto no pueden aportarle al país en su construcción. Si a la gente no se le ofrecen posibilidades de educación, no tendrán una visión integral de su vida. Creo que las comunidades negras tienen mucho que aportarle a este país; lastimosamente han sido excluidas y dejadas de lado. Eso explica la situación de violencia que ustedes viven.

 

A propósito de la violencia, ustedes vivieron una guerra civil después de la independencia de Portugal hace veinte años, ¿qué enseñanzas quedaron?

 

Que la violencia no se puede combatir con más violencia. En esa guerra civil nosotros matamos a todos los intelectuales y pensadores que simpatizaban con la antigua corona portuguesa, y ahora vemos cómo necesitamos de ellos. Si hubiéramos hablado, acordado y construido puntos de vistas comunes, contaríamos con su valiosa presencia y aportes. El país se polarizó y eso no estuvo bien.

 

¿Qué tratamiento le dieron a los militares responsables de cientos de asesinatos en Guinea?

 

Fueron juzgados. Quienes estuvieron involucrados en asesinatos atroces fueron condenados, su situación fue pública y hoy, a pesar de que muchos ya pagaron sus penas, son reconocidos socialmente, porque todos saben lo que hicieron y cuanta gente mataron y de que fueron responsables. La justicia debe existir porque con impunidad no se construye ninguna democracia. Quienes fueron involucrados con delitos menores salieron libres de toda culpa.

 

Volviendo a las comunidades del Cajambre, ¿cómo pueden salir adelante a pesar del olvido estatal?

 

Es necesario fortalecer a las economías locales mediante la dinamización de la producción local, sobre todo en estos momentos de globalización y de tratados de libre comercio como el que Colombia adelanta con los Estados Unidos. Los recursos de Colombia pertenecen a todos los colombianos, deben haber mecanismos para que sean distribuidos de manera equitativa y éso no es lo que esta ocurriendo, ni aquí ni en Guinea Bissau. Se debería prestarle más atención a las comunidades rurales, que son la gran mayoría de esta enorme nación. Los tratados de libre comercio y las trasnacionales quieren apropiarse de la información que los campesinos han recogido y conservado por siglos. Eso tampoco puede ser así.

 

Finalmente, Sambi, ¿cómo llegar a la tan anhelada paz que por muchos años le fue esquiva a ustedes?

 

La justicia es la única forma, no puede haber paz sin justicia ni verdad, sin distribución equitativa de los recursos, sin apoyo ni respeto.

 

La conversación fue interrumpida abruptamente por el sonido de los tambores que rasgaron el ambiente del Pacífico hasta acercar a los pueblos negros de Colombia y Guinea, que después de trescientos años se reencontraron en un abrazo profundo, fraterno y sincero.

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